15/6/2012

El Tribunal de Cuentas Europeo valora la reforma sobre la OCM del Vino


La Unión Europea (UE) es el principal productor de vino del mundo, con alrededor del 60 % de la producción mundial.
Se ha registrado un significativo descenso del consumo en la UE en los últimos veinte años, especialmente en los principales Estados miembros productores (Francia, Italia y España). El excedente estructural de producción ha sido una constante en el mercado vitivinícola europeo en los últimos decenios.
En 2008, el Consejo introdujo una reforma de la organización común del mercado del vino (OCM) destinada a mejorar la competitividad de los productores europeos y a equilibrar la oferta y la demanda en el sector.
La auditoría de gestión llevada a cabo por el Tribunal de Cuentas Europeo, cuya finalidad primordial era evaluar los avances logrados hasta la fecha, examinó las medidas de arranque y de reestructuración y reconversión de los viñedos, que constituyen los dos principales ámbitos de gasto. La dotación presupuestaria para la medida de arranque durante el período de aplicación de tres años (de 2008/09 a 2010/11) ascendía a 1.074 millones de euros. Para la medida de reestructuración y reconversión se asignaron 4 200 millones de euros durante el decenio 2001-2010.
Inicialmente, cuando preparaba la reforma, la Comisión estimó que el excedente estructural de vino ascendía a 18,5 millones de hl. Finalmente, se calcula que el régimen de arranque aplicado entre 2008 y 2011 sólo redujo la producción de la UE en 10,2 millones de hl al año, en gran medida porque algunas de las hipótesis en que se basaba el objetivo inicial no se confirmaron.
La reestructuración y reconversión de los viñedos, cuyo objetivo es incrementar la competitividad de los productores de vino mediante el pago de indemnizaciones por pérdida de ingresos cuando se arranque un viñedo y como contribución a los gastos efectuados, tuvo un impacto significativo en amplias superficies de toda Europa.
El Tribunal ha formulado una serie de recomendaciones a la Comisión para mejorar la eficacia de la reforma del sector vitivinícola, entre ellas las siguientes:
Elaborar una estimación del equilibrio entre la oferta y la demanda en el sector vitivinícola a partir de datos actualizados que tuvieran en cuenta la liberalización prevista de los derechos de plantación.
Aplicar nuevas medidas de arranque si fuesen necesarias, evitándose el arranque de viñedos modernizados mediante la introducción de criterios de subvencionabilidad adicionales ligados al propio viñedo y no solo al agricultor.
La Comisión debería definir con mayor precisión las operaciones de reestructuración subvencionables, especialmente las previstas por “Mejoras de las técnicas de gestión de viñedos”.
Por un lado, la UE financia la medida de arranque para reducir los excedentes de vino pero, por otro, la medida de reestructuración y reconversión provoca incrementos en los rendimientos de los viñedos y por tanto la producción de volúmenes que no cumplen el objetivo de equilibrio entre la oferta y la demanda, debiendo facilitar la Comisión la combinación de unas políticas adecuadas para eliminar estas tensiones.
Fuente: Tribunal de Cuentas Europeo