26 de Mayo 2014

El futuro de la minería a cielo abierto en España

Segunda parte

 

En relación con el futuro de la minería española en general y, particularmente, con la minería asturiana, el Ministro de Industria, Comercio y Energía, afirmó hace unos meses que las empresas mineras que mayores posibilidades tienen de poder seguir funcionando después de 2018 son las titulares de explotaciones a cielo abierto. De ello pudiera inferirse que el Gobierno considera escasas las posibilidades de futuro de la compañía estatal Hunosa, que sólo tiene explotaciones subterráneas.
A este respecto, la presidenta de Hunosa, durante su discurso en el acto de entrega de premios de antigüedad, y coincidiendo con la fiesta de Santa Bárbara, calificó de "paradójica" la gestión de la empresa estatal durante las últimas décadas y destacó que "por cerrar, la empresa ha cerrado hasta sus explotaciones a cielo abierto, las que más claramente podrían haber optado por ser rentables".
No obstante las declaraciones expuestas anteriormente, Hunosa, ha solicitado al Principado de Asturias la concesión de cuatro permisos de sondeo para explorar las reservas de carbón en las Cuencas que sean susceptibles de ser explotadas a cielo abierto. La compañía estatal minera sopesa abrir minas exteriores 13 años después de cerrar las que tenía y cuando algunas de ellas aún están sin restaurar totalmente. De hecho, en la explotación de La Matona, una de las mayores que tenía Hunosa, aún se siguen realizando labores de relleno del hueco minero.
La empresa estatal Hunosa comenzó en 1977 a explotar minas a cielo abierto en los cordales de las Cuencas dentro de los planes de acceso a nuevos yacimientos y reducción de costes. Las mayores cortas se localizaban en los montes que unen Langreo y Mieres y ocupaban casi 800 hectáreas de suelo. San Víctor, La Matona y La Mozquita eran las principales explotaciones en las que se llegaron a extraer 821.000 toneladas de carbón anuales -producción muy superior a la actual en los pozos subterráneos de la compañía, que apenas supera las 513.000 toneladas- pero con un alto impacto ambiental y paisajístico.
En cualquier caso, Hunosa tendrá que resolver los problemas que generaron sus minas a cielo abierto aunque tenga interés en abrir nuevas explotaciones para tratar de alcanzar la rentabilidad que le permita sobrevivir en los próximos años. Los costes de explotación en las minas exteriores son más bajos, al igual que las necesidades de personal como ya se dijo en la primera parte de este artículo.
Durante el pasado año 2013, las minas a cielo abierto de España extrajeron más carbón que las de interior y ello a pesar de contar con 2.226 trabajadores menos y recibir hasta cuatro veces menos ayudas públicas a la producción de mineral. La empresa estatal mineral sopesa combinar la extracción de carbón en pozos con las explotaciones a cielo abierto y por ello ha solicitado al Principado la concesión de cuatro permisos de sondeo para explorar las reservas de carbón en las Cuencas que sean susceptibles de ser explotadas mediante cortas.
Ahora bien, el Gobierno no descarta, llegado el momento, pedir a la UE que amplíe las ayudas al carbón más allá de 2018, cuando está prevista su retirada. El Ejecutivo ha manifestado que "no parece oportuno que, a falta de tanto tiempo, cuando las previsiones son que para esa fecha toda la producción nacional se pueda obtener sin ayudas, se promueva una modificación de la decisión" de que las ayudas públicas a este sector concluyan el 31 de diciembre de 2018, señalando que las explotaciones de carbón a cielo abierto recibirán ayudas este año por última vez, mientras que la minería subterránea recibirá 5 euros por tonelada en 2018, lo que "permitirá que en 2019 no se precisen ayudas.
El futuro de la minería a cielo abierto en España, de manera singular la del carbón, parece incierto todavía y 2018 está muy cerca. De momento, habrá que esperar.


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